Harto

Este es un post pataleta completamente desarticulado y escrito de un impulso, así que os lo podéis saltar tranquilamente.

Hace tiempo que quiero soltar este post, y precisamente por eso no lo hago. Creo que abandoné el blog tanto tiempo porque lo único que me salía era veneno. Ahora lo he retomado, y sigo con la intención de poner algo semanalmente. Pero ya no aguanto más. Estoy hasta la polla de mi curro. Así de sencillo.

Hasta la polla de trabajar en balde. El jefe se ha emperrado en poner un programa de gestión nuevo (se conoce que no aprendió la lección con el anterior) y lleva más de un año intentando implantarlo. Más de un año, que se dice pronto. Un año cambiando datos de un lugar a otro manualmente, cuando eso se hace con el puto Access y casi con los ojos cerrados, pero para ahorrarse cuatro duros… Pues venga, a hacerlo nosotros a dedito, ¿y sabéis qué? Que no ha servido para nada, porque al pasar los datos de una base a otra, los programadores han hecho automáticamente lo que hemos hecho tecleando. Un año de faena a lo tonto.

Hasta la polla de que debido a no-sé-qué-historias (que tampoco quiero saber), la pantalla se nos llena de fallos de test (básicamente, morralla) que no podemos solucionar. De hecho, jamás se han podido solucionar porque si falla es porque el aparato que lo envía pierde la cobertura, así que ni nosotros, ni el S.A.T. ni el abonado podemos hacer nada. Pero cuando digo que se nos llena, es que nos llegan del orden de 160 a 250 señales. Y ojo, que según quien sea la instaladora tenemos que llamar o no. Y da gracias a eso, que ha habido momentos en que se han hecho llamadas con más de 10 minutos de retraso, y gestionado desconexiones fuera de hora 20 minutos tarde. Y todo porque nos entran señales que no deberían entrarnos porque nadie (recordemos, ni nosotros, ni el S.A.T. ni el abonado) puede hacer nada por arreglarlo. Y así durante ocho horas (doce, los fines de semana), todos los putos días desde enero. Habría puesto “cinco días a la semana”, pero como libro un fin de semana de cada dos, resulta que son 8 (o 12) horas diarias en bloques de doce días.

Y pensar que diciéndole todo ésto al jefe se puede llegar a alguna solución es como pretender parar en seco a un rinoceronte cargando mediante una argumentación lógica. Es más productivo hablarle a una pared. Al menos sabes que la pared escucha.

Este curro ha conseguido lo impensable. Que me rinda. Salgo de mi turno con la moral por los suelos, derrotado, vencido. Si pasa algo en el curro, han conseguido que me la sople. Si la cosa está tan liada que el único que lo puede arreglar es el jefe (el que la ha liado y se ha guardado la solución para él, método básico, básico, básico, de evitar que le despidan) pues me la suda también. Si nos estamos sin poder currar una hora y media, desde que salta hasta que lo “soluciona”, a la voz de “huy, qué pena” me estoy mano sobre mando. Y me la sopla mucho.

Pero es que ya me está afectando demasiado. Estoy a la que salta. Pierdo los nervios con facilidad. Suelto borderías y salidas de tono a quien no se las merece. Meses atrás, en días así salía con ganas de que me intentasen atracar para poder reventar a ostias a los incautos alegando defensa propia. Ahora les daría la cartera (extrayendo previamente el DNI, y cuatro carnets más) y que les aproveche. Y si me conecto al Skype para hablar con mi chica, es porque necesito hablar con alguien inteligente. Que parece mentira la cantidad de gilipollas que debo tratar a diario. Añádanse los casos en los que la instaladora pasa de explicar cómo funciona lo básico (o de facilitar un manual de instrucciones) como de comer mierda. Que tenemos que explicar cosas que tendría que haber hecho el comercial (por ejemplo, lo del visado policial o la cantidad de zonas que tienen que saltar antes de avisar), o el técnico (cómo se anula una zona que da problemas, o cambiar un código de acceso, o que el puto atraco de los cojones no suena).

Llego a casa desganado. Hay veces, que vengo tan desgastado (o tenso, llámalo como quieras) que cuando tengo turno de tarde, en vez de ponerme en pie de guerra a las ocho u ocho y media, pongo el despertador a las 12:30. Ya si eso, bajo al súper de enfrente de casa, o a la tienda de congelados de la esquina, para agenciarme algo para comer y ya. Para el puto curro y a seguir aguantando mierda. Si no me entra una crisis nerviosa es porque tengo a mi ángel de la guardia haciendo más horas extra que yo.

Joder, que llevo cinco años y apenas sé más que el primer día. Que según sople el viento, lo que has hecho bien, en cinco minutos es como abrirle la garganta a un gatete de un bocado. Que hasta intentaron expedientar a un compañero por seguir las instrucciones que el mismo jefe dio, pero como por seguirlas hubo movida quiso pasarle el marrón al mandado. Tienen nuestras direcciones de e-mail, a los que tenemos whatsapp se nos metió en un grupo, y aún así, cuando hay novedades nos tenemos que enterar por Radio Pasillo. Es decir, te enteras de pasada, poco y mal. ¿Tan difícil es enviarnos un correo explicando las novedades?

No soy ni seré el único que está en un curro que le está jodiendo la existencia. Pero éste es mi blog, y aquí la estrella y centro del universo, soy yo. Y aquí me desahogo, porque si lo hago de viva voz me acaba supurando tanta rabia y frustración que me daría un berserker y me pondría a soltar tanto veneno que sería como tirar mierda a un ventilador.

Paso de cerrar con una cita cinematográfica. Lo único que se me pasa por la cabeza es la escena de cuando Artax la palma en “La Historia Interminable“, y últimamente me siento más como el caballo que como Atreyu, la verdad.

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7 pensamientos en “Harto

  1. Me veo reflejado cuando cuentas que sales enfadado y estás desganado y que todo te resbala. Siento tu situación y espero que se pueda arreglar de algún modo, aunque sea cambiándote de trabajo.

    Yo siento algo parecido, pero sin motivos objetivos por que estoy en “la empresa perfecta”. Por lo menos tú sabes dónde rociar con gasolina.

    Un abrazo.

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  2. Dan, definitivamente necesitamos un punching ball. A ver si tu ángel de la guarda nos agencia uno… ;P

    Espero que tú situción cambie pronto. si quieres hacerte autónomo, en la tienda siempre habrá un sitio para tí.

    Par lo que necesite, ya sabes.

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