Sombras hambrientas y otros cuentos para leer de noche

Me lo he tomado con calma. El libro salió a la venta en diciembre, lo empecé el lunes pasado y ayer me lo acabé. ¿Por qué he tardado tanto? Posiblemente por el hype que se formó. Quería leermelo sin influencias, algo que es muy contraproducente (en el siguiente libro que comente, lo explicaré con detalle). Lo poco que sabía es que Sombras hambrientas es un cuento de vampiros. No me gusta el género de chupópteros como tampoco el de zombis, y mira, me recomendaron dos casos que me cambiaron grata y levemente la opinión.

Venga, al turrón. El autor, muy acertadamente, pone un leve resumen del cuento en el prólogo, así que en vez de copiar y pegar (que tiene licencia de Creative Commons que me lo permite), me limitaré a dar mi opinión sobre cada cuento.

Sombras hambrientas: No lleva a engaño. En la cuarta línea ya aparece la palabra “vampiro”. Y eso que en el primer capítulo ya suelta unos cuantos pesos pesados del género, para que los que disfruten del tema (o tengan curiosidad) puedan expandir un poco el cuento. Lo que sigue es el proceso de investigación, y acercamiento del protagonista hacia los Discretos. Los llama así porque a diferencia de los clásicos dentellada-y-tente-tieso y/o los actuales y tan de moda vampiros-gusiluz, estos absorben energía. Energía que se traduce en sentimientos, esperanzas, y en definitiva, lo que nos hace sentir vivos, haciendo que la victima pierda el ánimo, se amuerme y su temperamento se oscurezca (como pasaría a poetas góticos, y a mí cuando salgo del curro :Þ)

Lógicamente, el sujeto a explorar pilla de marrón al prota, se lo lleva a un lugar discreto (no discreto, sino discreto, ya sabes). Le cuenta un poco de qué van y, lógicamente, le da el consabido toque de atención de buen rollo.

Que se ve posteriormente reforzado por la versión civilizada de la cabeza de caballo en la cama, por parte de otros Discretos con menos tendencia a dejar cabos sueltos.

Bien resuelta, y fácilmente convertible en un cortometraje. Suficientemente creíble como para poder identificar a esas bichocosas en algún garito goth.

S(ave) O(ur) S(ouls): Una pesadilla. Sin más.

Pasión: Ojo, que la cosa cambia. Talmente empieza, te planteas qué tiene de terror semejante cuento erótico-romántico. Las descripciones son de tal elegancia y tal pureza que no sabes dónde aparece el terror. Y en la última línea lo explica. Sólo que en vez de sentir miedo, sentí ternura.

La mira: Es que me resultó el más espeluznante de todos. Trata sobre dónde van los objetos que dejamos en un sitio, desaparecen y luego regresan, por qué y por quién. Nada de bromas de calcetines desparejados, que eso es tema de lavadoras.

Los enemigos del Kaiser: Un relato con la Primera Guerra Mundial de fondo con tintes lovecraftianos. Reconozco que me dejó mal cuerpo, sobre todo en la, llamémosla, segunda mitad. Si se ganó la primera GM así, no quiero imaginar qué pasaría en la segunda…

Condenado: Terror psicológico en estado puro. Sobretodo porque conocí a alguien que compartía parte de las características del prota.

El funcionamiento de las cosas: Se puede aprender sobre algo observando desde fuera sin inmiscuirse, o desde dentro y empapándote del sujeto de estudio. Sólo que en esta carta, el remitente es especial. No puedes evitar simpatizar con él, lo que no deja de ser hasta cierto punto inquietante.

Volví: Un cuento de desamor, amor encontrado, amor perdido y amor que vuelve. Aquí, la parte del susto no la vi por ningún lado. Y mira que es bonito…

El ángel exterminador: Tal y como empieza, crees que el anticristo va a nacer. No es así. La realidad es mucho peor. Reconozco que es el cuento que más me gustó de todos.

Es un libro que se lee de una sentada, ideal para leer en un trayecto en bus por su formato de cuentos. A ver si el autor continúa así, y en breve vemos alguna novela. Que hay ganas de saber qué hace J. con el tema discreto

Si os lo quereis comprar en formato digital, os aviso, sólo está Sombras hambrientas. De los demás cuentos nada, algo que no entiendo. Será cosa de hablar con el autor.

“Eres un vampiro de mierda. Ya verás cuando mamá se entere.”
Sam (Corey Haim)
Jóvenes ocultos 

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2 pensamientos en “Sombras hambrientas y otros cuentos para leer de noche

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