Arqueología ludómana y sus sorpresas

Todo empezó hará unos años. Empecé a escarbar por la red en busca de un par de librojuegos que editó West End Games allá por los finales de los 80. Uno era de duelo de sables de luz entre Vader y Luke (ains, cuando sólo habían dos jedis, y no la caterva de caballeros de antes del Imperio) y otro de cazas entre un Ala- X y un Caza TIE.

El mecanismo es fácil. En el caso de los sables, hay una ficha de tu personaje y un libreto que tenías que pasar a tu contrincante para que viera a tu personaje meter el mantecao o llevarse un sablazo (en el de naves no hacía falta, estaba todo en uno).

  1. Lees las instrucciones (de haber) a tu oponente. En el primer turno es: “Do only XRange next turn (Haz sólo Largo Alcance el siguiente turno)”.
  2. Escoges una maniobra dentro de las permitidas ya sea por distancia (cuerpo a cuerpo o no) o por efectos de golpes anteriores, que además vienen asignadas a un color (en ataque suelen ser azules-naranjas-rojas según la intensidad, en defensa verdes-amarillas según si es una parada o una maniobra especial…)
  3. Vas a la página indicada.
  4. Dices al oponente la página a la que has ido (siempre un número par)
  5. Aquí viene la parte “complicada”. Miras en los números en la parte inferior de la página a la que has ido por tu maniobra. Encuentras el número que te ha dicho tu oponente. A la derecha de ése número, hay otro número (siempre un número impar) que te indica la página a la que has de ir para ver el resultado. Cuando vas a esa página, ves un dibujo de tu oponente haciendo su maniobra o recibiendo un impacto.
  6. Si aparece la palabra “SCORE” es que le has dado (lógico, ¿no?)
  7. Añade al valor de “SCORE” el modificador al daño que indica la maniobra en la ficha de tu PJ
  8. Si el resultado es superior a cero (que se da el caso de ser cero o menos) restas esa cantidad del total de puntos de vida
  9. Lees las instrucciones (de haber) a tu oponente. Por ejemplo “Do no Red next turn (No hagas Rojas el siguiente turno)”.
  10. Vuelve al paso 2) y escoge otra maniobra teniendo en cuenta las instrucciones de tu adversario.

Y así hasta que alguien muerda el polvo.

Resulta que hace poco descubrí que había más librojuegos de ese estilo. La serie se llama Lost Worlds, y en un principio son “genericos” en el sentido de que no están ambientados en un universo en particular, que lo mismo te encuentras un esqueleto armado con escudo y cimitarra repartiendo estopa a  un hombre con armadura de placas, espada y escudo.

A eso (es decir, más matrices simulando maniobras según armas o poderes mágicos), se le añadió la posibilidad de hacer críticos (se indica en la página en la que haces daño, lo consigues si igualas el número indicado contando modificadores), un bono según la altura del personaje y, cómo no, cartitas.

Sí, cartitas, que representan bonus o armas o lo-que-sea. Limitadas, eso sí, a un uso por carta y combate (nada impide repetir cartas) y a un número según la habilidad en cuestión (táctica, magia, etc…)

Como nota curiosa, los de Flying Buffalo te dan la oportunidad de protagonizar tu propio libro (mira tú que coincidencia, ¿pues no se me había ocurrido a mí también?). Pero como tontos no son, han hecho que esa opción sea carísima, no sea que tengas la colección completa por un precio asequible y empieces a poner a tus amiguetes para que cada uno tenga otro set completo y os afostieis ahora espada+daga vs bastón, y mañana hacha vs magia+daga.

Bien, ahora lo curioso del caso.

En una página veo como la gente se disfraza en una comic-con. Buenísimos todos, hasta que veo a un par de chicas disfrazadas de un manga (a priori) titulado Queen’s Blade. Los dibujos de los personajes originales son muy del estilo eroticón para pre-púberes nipones. Para muestra, un botón…

Entonces acudo a la wiki, y mira tú por dónde, resulta que son las protas de una serie de librojuegos (como los que he descrito antes). Con el añadido de que tienen un anime y un manga y la demás parafernalia al respecto.

Busco hasta dar con la mayoría de los libros, y al ver las imágenes se me quedan los ojos como plaaaaatos.

Os aseguro que os he puesto las más light que he encontrado.

Luego, como puedo, bajo el anime sin censura (que teniendo en cuenta la naturaleza de las poses, es lo que hay que hacer), y empiezo a verlo.

Pues bien, quitando las muestras gratuitas de sexo (ya sea en forma de tías anatómicamente improbables, senos que desafían la ley de la gravedad, serpientes que se usan como tanga y tampón, y muestras de vicio lésbico) la serie no está mal. De momento ya he visto nueve episodios de doce y pinta bien (y eso que el noveno es un desfase total, a cada escena me partía la caja de lo exagerados que llegan a ser). Ya sabemos que en un anime la cosa no se pone interesante hasta la mitad de la serie y luego es un frenesí, pero bueno, que la cosa está gustándome.

El tema es que cuando me acuerde y tenga tiempo (si me dieran un céntimo cada vez que he dicho eso…), en un proceso de ingeniería inversa, intentaré ver la mecánica en la creación de las matrices, asignar colores a las maniobras, etc, y luego aplicarlo a mi estilo.

Pero nada de lascivia de por medio, que tampoco se trata de eso.

Claro que si la/el modelo se presta…

“Profesor de arqueología, experto en ocultismo y
¿cómo se llama eso?, “conseguidor” de antigüedades raras”
Mayor Eaton (William Hootkins)
En busca del arca perdida 

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