Apocalipsis Z

Como dije en un post anterior, las novelas vampiros y las de zombies no me motivan especialmente. Y como en ése mismo post dije, me encontré con gratas sorpresas. En éste toca el género de los muertos vivientes.

Hablamos de la trilogía Apocalipsis Z.

La gente de Dolmen Editorial describen el fenómeno de una forma magnífica:

Apocalipsis Z (o, en su nombre original, Apocalipsis Zombie) nació como un pequeño proyecto personal de literatura de su autor, Manel Loureiro. Este abogado pontevedrés de 31 años comenzó a publicar lo que en principio iba a ser un relato corto en un blog bajo el seudónimo de Mundocadaver, por pequeñas entregas, a medida que la iba escribiendo. Al poco tiempo de haber colgado los primeros capítulos en la red, el boca a boca comenzó a funcionar. Pronto el puñado inicial de lectores se transformó primero en docenas, luego en cientos y mas tarde en miles de lectores diarios que acudían puntualmente al blog para conocer el desarrollo de las aventuras del abogado sin nombre en su particular odisea.

El relato, que comenzó a publicarse en Internet en enero de 2006 pronto alcanzó una amplia difusión a través de toda la esfera hispanohablante (…).

Pronto la prensa convencional se hizo eco de lo que estaba sucediendo con aquel pequeño relato y Apocalipsis Z tuvo reflejo en las páginas de Cultura de varios medios de comunicación(…).

Y desde luego que suscribo lo dicho. Sobretodo porque lo ambienta en un lugar que conoce. Pontevedra.

Así que olvidaos de un grupo de chungos con escopetas y un cheat code de balas infinitas. Aquí el prota va con un neopreno que le protege de zarpazos y dentelladas, y armado con un arpón (con recuperar la punta ya está).

¿Cómo empieza el tema? Pues como en toda historia zombie versión “infectados”

El principio del fin

¿Qué sucedería si un día al levantarse descubriese que la civilización se está cayendo en pedazos? Eso es lo que le sucede al protagonista de Apocalipsis Z, un joven abogado que lleva una vida tranquila y rutinaria en una pequeña ciudad española de provincias, hasta que un oscuro incidente médico en un remoto país del Caucaso (ya se sabe, ex-república soviética, una base abandonada o no…) tiene lugar. Paulatinamente lo que tan solo era una pequeña noticia breve en los periódicos se transforma en una epidemia de proporciones devastadoras que amenaza con aniquilar a toda la humanidad. A medida que la enfermedad se acerca devorando país tras país, el caos comienza a cundir en España.

El detalle que me gustó fue el formato blog (debido a sus inicios, que por aquel momento ignoraba) y que tiene en cuenta lo que las movidas yankees pasan de mostrar. ¿Quién controla las centrales eléctricas, nucleares, etc, si todos la palman? El autor se lo planteó bien y acaba causando una angustia que realmente hace que empatices con el protagonista a las primeras de cambio.

Y con su gato. Con lo poco que me gustan los gatos.

El tema es que durante el desarrollo de la historia, llega hasta Vigo donde conoce a Viktor Pritchenko (gran personaje de la saga) en unas circunstancias muy jodidas. Sin animo de desvelar nada, el prota se huele la tostada y planta una encerrona a una panda de mamones que le amenazaron con lo que más quiere. Acaban llegando a un hospital donde conoce a una chica (Lucía) y una monja a la que Pritchenko como buen católico ucraniano tiene adoración.

Unos pocos sustos por aquí, un desastre por allá, y acaban llegando a un helipuerto. Y tras una idea genial de la chica, van a un lugar que parece estar libre de zombis. Las Islas Canarias.

El amigo que me recomendó la saga estuvo antes de leerla en los lugares que menciona, con lo que el efecto debió ser estremecedor. La cuestión es que me gustó y fui a por el siguiente.

Los días oscuros

Los supervivientes de Apocalipsis Z consiguen llegar a las islas Canarias, una de las últimas zonas a salvo de los No Muertos. Pero lo que allí encuentran es un estado militar enzarzado en una guerra civil, con una población hambrienta y sin apenas recursos para sobrevivir. Los altos mandos de Tenerife le piden al protagonista y a su inseparable compañero que junto a un equipo de soldados lleven a cabo una misión casi suicida: saquear el hospital La Paz de Madrid, uno de los primeros Puntos Seguros en caer, donde se almacenan toneladas de medicamentos imprescindibles para los supervivientes. Deberán decir adiós a la seguridad de la isla y volver a un infierno inimaginable: un Madrid postapocalíptico, lleno de zombis agresivos que volverán a poner a prueba el coraje de los protagonistas. Pero lo que no imaginan es que la maldad de un hombre pondrá en peligro los restos de la civilización que han dejado atrás…

Aquí la cosa ya se empieza a liar a base de bien. . Tenemos una historia en la que el grupo se separa. Lo que no cuenta es que lo de Tenerife es como en los tiempos de Stalin, en los que si se sospechaba de ti ya eras culpable. Y lo que sucede (tanto en Tenerife, como en Canarias, como en Madrid) sólo se puede resumir tal que así: “Esto sólo puede pasar en España”.

No digo más, pero en cuanto lo leáis, me daréis la razón. Y en cuanto mencioné a mi amigo que iba por dónde los protagonistas llegan a un barco para pasar una cuarentena, su respuesta fue: “Huy la que se va a liar, huy la que se va a liaaaaar”. Menuda razón tenía, el mamón…

Y si el primero pasaba en una parte de España, y el segundo en varias, para liarlo aún más, va y en la tercera ya es un accidente internacional.

La ira de los Justos

Tres supervivientes han logrado salir con vida de unas Islas Canarias arrasadas por los No Muertos. ¿Qué más deberán superar para conseguir sobrevivir en un mundo bajo la amenaza de los zombis?
Cuando los tres supervivientes creían estar a punto de perecer en mitad del océano, son rescatados por uno de los últimos grupos organizados que quedan sobre la Tierra. Obligados a acompañar a sus salvadores, llegan a una zona donde todo el mundo actúa como si el Apocalipsis jamás se hubiese desatado, pero pronto se dan cuenta de que algo siniestro se oculta bajo ese paraíso. Mientras tanto, a muchos kilómetros de allí, el único país que ha sobrevivido al Apocalipsis empieza a mover ficha para hacerse con el control del planeta. Atrapados en un torbellino de ambiciones, grupos enfrentados, castas y religiones que luchan por la supremacía, pero siempre rodeados por un océano de No Muertos, nuestros protagonistas tratarán de hacer lo que mejor saben: sobrevivir. Lo que no saben es que una nueva plaga asoma en el horizonte…

Aquí la cosa ya es de traca. Llegan al sur de EE.UU., a una zona dirigida por un predicador (muy especial, y muy, muy, muyyyyyy jodeputa, como ya averiguareis, o no). El país que sobrevive a la oleada zombie, sólo puede ser uno que tenga sus fronteras cerradas a cal y canto, y un control férreo de sus habitantes. No diré nada más. El tema es que llegan a lo que sería un paraíso, si no fuera que ese paraíso está podrido por dentro. Con decir que la guardia está formada por proto-nazis yankees…

Aquí, todos los protagonistas las pasan putas. Pero además de verdad. Y al ser el final, el autor se zumba un par de giros que no esperaba lo más mínimo. Lo único que no sé si me gusta o no (sentimientos encontrados y eso…) es el final. <SPOILER>Un Happy End en toda regla,  o casi, que parece que la infección no es tan inevitable como nos habían dicho. Hay un método de contagio que se olvidaron de incluir los que diseñaron el virus…</SPOILER>. Claro que después del calvario que pasaron, tiendo a la versión “Me gusta”.

Y como detalle, como no las tenía todas conmigo, me lo agencié de forma alternativa para leerlo en el e-book, y ya tengo los dos primeros en papel. El tercero está a puntito de entrar en mi biblioteca…

Como viene siendo habitual en este tipo de post, acabo con una cita de una de las novelas.

“Y que siempre llevamos en nuestro interior el sentimiento
más noble, 
bello y diferenciador del ser humano: La esperanza.
En fin. Me voy a dormir un rato.
Mañana va a ser un día de locos.”

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Acerca de Dan_Solo

Blogger errático y sin un tema fijo a tratar. Pongo lo que me apetece (de la forma menos giliborde que pueda) y si a alguien no le gusta, que siga surfeando. No trolls allowed.

Publicado el 2012-06-26 en Leedurias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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