Las nuevas generaciones suben fuerte

A raíz de un hilo en Twitter, Yeray Pérez Vallejo, explicando la primera experiencia rolera con su abuela, me ha picado de forma involuntaria y voy a explicar la primera experiencia rolera de dos chicas que en aquel entonces tendrían 13 o 14 años.

Una vez, estuve “trabajando” (entre comillas porque lo que hacía era entretener a gente y a mí, de paso) en un esplai de Barcelona. Los esplais, o clubes de tiempo libre, son un movimiento cívico extendido en Cataluña, Baleares y Valencia, basado en el disfrute del tiempo libre de los niños y jóvenes, sobre todo en los fines de semana y durante las vacaciones. Normalmente, está basado en el voluntariado (Wikipedia dixit).

Así que ya me ves, sorprendido de que ese esplai tuviera el manual del MERP, leyéndolo cuando un amigo me dice: “Mira, estas dos chicas jamás han jugado a rol y tienen curiosidad”.

Bueno, pues venga, a improvisar una partida. Se hacen PJ de repartir leña, y me curro el clásico “Del punto A al punto B, y por el camino a ostias, en busca de un tesoraco”.

Tras andanzas, peripecias y lances, llegan al lugar donde está el tesoraco protegido, oh sorpresa, por un dragón. Lo describo prácticamente como la versión mini de Smaug. Terrible, peligroso, y dormido like a champion. Entonces las chicas deciden acercarse sigilosamente.

Yo creí que para robar sin que les pillasen. Qué equivocado estaba.

Entonces, una de ellas dice la primera cosa que jamás pensé que diría un PJ de nivel 1 en una situación así.

“Le pego”.

Yo, alucinado, se lo describo de nuevo, y le explico que no tiene posibilidad alguna. Pero insiste, y tira dados.

Tres tiradas abiertas hacia arriba (CRI-TI-CA-ZO). Resultado: -X pv, aturdido y sin parar durante tres asaltos.

El guantazo de los domingos de Chuck Norris.

Me quedo con los ojos como platos. Señor meco que le enchufó la nena al dragón, que le dejó atontolinao tres asaltos.

La otra que lo ve, se anima y decide enchufarle otra mascá al bicho.

Otras tres tiradas abiertas hacia arriba (DJ con los ojos como bandejas). Resultado: -X pv, aturdido y sin parar durante dos asaltos.

Y entonces, entre las dos, empiezan a sacar tiradas de la reost, pero es que una tras otra. Y venga -X pv, y venga aturdidos-y-sin-parar (todos acumulativos, recuerdo). Al pobre dragón le cayó una tobita de palos que le arregló el porvenir.

Describo al dragón, intentando dar pena a las niñas, que le dejaron lleno de cortes, moratones, y demás lesiones de diverso grado.

De repente, la otra teenager, suelta la segunda cosa que jamás pensé que diría un PJ de nivel 1 en una situación así.

“Le curo”.

Sorprendido exclamé: “¿QUÉ? ¿Para qué?”.

“Para seguir pegándole”.

No consigue aturdirlo y, con cierto aprecio por su pellejo, el dragón sale volando.

PX, tesoraco, niñas entretenidas y, servidor de ustedes, acongojado ante el nivel de psicopatía y crueldad animal de unas tiernas adolescentes.

Me pregunto qué habrá sido de ellas.

 

“Me comí su hígado acompañado de habas y un buen Chianti”
Hannibal Lecter (Anthony Hopkins)
El silencio de los corderos

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