Poema cherokee

Esto lo vi en facebook y me pareció precioso. Y me importa más bien poco si es verdaderamente un poema cherokee real o de postureo. El hecho es que es bonito porque sí.

No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.

Soy un millar de vientos que soplan y sostienen las alas de los pájaros.
Soy el destello del diamante sobre la nieve.
Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro.
Soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.

Cuando despiertas en la quietud de la mañana,
soy la mariposa que viene a tu ventana.
Soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.
Soy las estrellas que brillan en la noche.

No estoy ahí, no he muerto.

“¿Quieres vivir para siempre?”
Valeria (Sandahl Bergman)
Conan, el Bárbaro (1982)

Tinta analógica

¿E-book contra papel?

No. Ambos.

Pero este post no es una comparativa, que para eso está la ocu y demás páginas similares, sino una declaración de principios.

Permítanme un breve arrebato de nostalgia. Cuando hacía EGB (aaaahh, qué tiempos… Sin internet, los Spectrum-Amstrad-Commodore, la época dorada del cine fantástico…), entre los amiguetes nos dejábamos libros. Y eso era un gesto de máxima confianza, era como dejar un cachito de ti. Hasta el punto de que si alguien me devolvía un libro con una esquina doblada a modo de punto de lectura, no le dejaba ninguno más. Gracias a eso de dejarnos novelas, me leí El Hobbit, entre otros. Jamás estaré lo suficientemente agradecido a mi amigo (eso de disfrutar de las ventajas del Círculo de Lectores y ninguno de sus inconvenientes, está muy bien).

Y me gusta leer en papel. El olorcillo de las hojas, su tacto al pasar las páginas, el sonido que hace, el mal rollo cuando ves una esquina verdosa (ahs, fray Jorge de Burgos, cuando daño hiciste). Pero, joder, no veas lo incómodo que resulta llevar un libraco del volumen de Los Pilares de la Tierra en el autobús, un Musashi en el metro, o un (oh, atrevimiento) Hobbit Anotado en el avión. Por no decir que te lo lleves al trabajo y te leas un poco en el descanso.

Para eso el e-book es el rey. En el bus es una gozada, en el metro no veas lo bien que va tener eso en una mano mientras se sujetas con la otra, y en el avión no tener que abrir la bandeja para poder leer de forma mínimamente cómoda vale un imperio. Y en los 30 minutos que tengo de reposo en el curro devoro páginas.

Pero no en casa. Llamadme sibarita, pero prefiero papel en casa antes que e-book (y eso que estoy leyendo en el trasto una novela que me tiene en ascuas y en papel un coñazo sobrevalorado). Hay gente que prefiere escuchar un CD antes que un mp3, quizá por las mismas razones (a título personal, mi oído no diferencia un mp3 a 128 kbps y un CD), y lo mismo se aplica a los que ponen el vinilo por encima. Y todos prefieren oírlo en directo.

Porque lo que importa es el contenido, y lo demás sólo es tecnología.

Es como defender tomarte un licorazo en petaca o en vaso. Si lo que importa es el licor, el cómo se tome es lo de menos. Me voy a emocionar igualmente cuando Musashi escribe “lo siento” en el puente de Hanada ya sea en e-book o en libro. Pero lo de arrastrar un libro de más de 1.300 páginas mientras vas asardinado hace que pierda parte del sentimiento. Y me voy a emocionar igualmente cuando Bastian abre La historia interminable en el desván del colegio ya sea en e-book o en libro. Pero si lo lees negro sobre blanco en un e-book (que aún no permite colores) hace que pierda parte de su magia.

En definitiva, que ambos formatos son válidos. Que puedes leer Los pilares de la tierra en papel mientras vas en bus como puedes leer en e-book La sombra del águila esparrancado en el sofá. Así que la rivalidad entre defensores de un formato y otro, mientras sea para mantener un debate animado está bien, pero no para hacer sangre (que por lo visto, es lo que sucede).

Ni la radio mató al teatro. Ni el cine mató a la radio. Ni la tele mató al cine. Ni el e-book mató al libro.

Hale, a leer.

Por cierto, que no se me ocurre ninguna cita, ni literaria (por el tema del post), ni cinematográfica (por tradición, ya) que resuma la entrada, y lo de “video killed the radio star” es justo lo contrario. Se aceptan sugerencias.

“No somos enemigos sino amigos, no debemos ser enemigos.
Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. “
Danny Vinyard (Edward Furlong)
American History X 

(Gentileza de Toxo)

Síndromes de moda.

Éste es un post para que alguien que sepa del tema me saque de dudas.

Parece que las modas también afectan a las “enfermedades mentales” (entre comillas, porque no sabría cómo llamarlas) en series de TV y pelis.

Primero (creo) fue el síndrome de Tourette que, para mí, lo usan de excusa para poder soltar tacos de forma gratuita. Como pasa en “No es otra estúpida película americana” o “American Gigoló“, aunque en éste enlace lo explican de maravilla.

Pero ahora, lo que moooola es Asperger, y los personajes que lo padecen son los fan-favourites (p.e. Sheldon Cooper de The Big Bang Theory, o Sherlock Holmes de… bueno… de Sherlock, entre otros), algo que no entiendo.

Si no sabes que padecen de Asperger (y mira que en los ejemplos que he citado son casos de manual), los personajes son odiosos, engreídos, egocéntricos, despreciativos, insultantes, personas que, en definitiva, nadie quiere ver ni de lejos. Y sin embargo, por esa discapacidad/incapacidad social, la gente los tiene como lo mejorcito de las series.

Llamadme raro, pero, de la misma manera que usan el síndrome de Tourette para hacer humor fácil, usar el de Asperger para pintar a la gente que lo padece como supergenios gilibordes con empatia cero, lo considero una memez como la copa de un pino.

Ahora viene cuando alguien que sí sabe lo que dice me aclara los conceptos. Invitado/a está.

Doble Filo

Una pregunta breve.

Si una bendición, resulta que es a su vez una maldición, ¿se puede considerar bendición?

“Tú sólo ves la maldición. Todos los dones vienen con una.”
Bigfoot (Christopher Heyerdahl)
Santuario 1×08 “Edward”

In vino veritas

Ante todo, pido disculpas por anticipado por cualquier incoherencia que podais leer, porque estoy en un estado etílico lamentable (no puedo llegar más allá de 8 Megas)*.

El tema es que después de una cena de semi-empresa (es decir, de sólo del departamento de la empresa en la que trabajo), estoy muy bebido. Y aprovecho para soltar lo que tengo que soltar (o reviento). A saber:

  1. Que tras adquirir la costumbre de seguir el ver-oír-y-callar-siempre-que-haya-alcohol-por-medio, me he enterado de cosas muy interesantes sobre la empresa en la que curro. Sobre todo del personal…
  2. Que me tienen por un cacho de pan (cosa que es cierta, para qué engañarnos). Pero se olvidan que el pan, cuando se pone duro, es capaz de hacer saltar dientes…
  3. Que en cierta manera tengo algo de peso en los asuntos de mi departamento, por ganarme la confianza de mi jefe (a saber, tengo 3 cargos por encima mio, sub-jefe, jefe y superjefe [que sería el gerente de la empresa]).
  4. Que he depositado mi confianza, de forma inconsciente/subconsciente, en las personas adecuadas.
  5. Que aún estando bebido, procuro hacer amigos en cualquier parte, incluso sabiendo que mi  instinto de perro pastor** me domina.
  6. Que cuando se apuestan algo conmigo, pierden (y de goleada). En éste caso jugarse un Jameson, chupito de Jack Daniels y otro indeterminado, por preguntar a la pedazo-jaca-endiñable-de-detrás-de-la-barra qué talla de sujetador gasta, y no sólo averiguarlo sino que además, hacer que te diga que son operadas (olé yo y mi morro)…
  7. Que aún dando la imagen de estar muy bebido, no lo estoy tanto. Sobre todo cuando un marroquí me ofrece maría, coca e intenta hacerme el timo del sambero***, cuando el pobrecito no sabe que no me gusta bailar (haciéndome muy reticente a aprender cualquier “paso” de baile, y aprovechar el desequilibrio para levantarme la cartera).
  8. Que procuro hacer lo que tenga que hacer de la forma más correcta posible. En éste caso, corregir (mientras escribo, y leyéndolo después) todo lo que he puesto en éste post.

Antes de finalizar quiero resaltar que el título de éste post viene de algo que me dijo un compañero de clase cuando estudiaba el módulo profesional III de programación de informática de gestión, en la E.P. Santa Anna (de Mataró), David Franco. Un día (no me acuerdo por qué) me soltó “In Vino Veritas, La Verdad Está En El Vino”. Y desde entonces, si normalmente soy lenguaraz y hablador, estando bebido procuro escuchar más de lo que hablo (siguiendo el dicho árabe “si tenemos dos orejas y una boca es para escuchar el doble de lo que hablamos, o decir la mitad de lo que oímos”).

Madre mía. qué resaca me espera…

“Me estais jodiendo una resaca de puta madre.”
John McLaine (Bruce Willis)
La Junga de Cristal III


* Adquirí la costumbre, no me pidáis de quién, de controlar mi nivel de borrachera a base de calcular potencias de 2 (ya sabes, 1-2-4-8-16-32-etc…). Actualmente llego a 8.192 sin pasar apuros.
** Es decir: que estando beodo, mi instinto primario es el de mantener mi manada unida, salvo que algunos miembros deban irse antes.
*** A la sazón: el de hacerse pasar por brasileño e intentar enseñarte algunos pasos de samba aprovechando tu pedo, y con el desequilibrio que te provocan, levantarte la cartera.

Soneta

Vía: Historias Salvajes

Soneta

Por el machismo atávico, al soneto
jamás se le ha dejado ser soneta;
pero hoy asume el reto este poeta
(la reta he de decir, mejor que el reto).

La reta asumo, pues. Como poeto
en mi vido me he visto en tal aprieta;
aunque si estoy en esta vericueta,
habré de resolver el papeleto.

Que no digan de mí que soy machisto:
rechazo tal injurio –¡ni de bromo!–
con estas bellas versas, mis retoñas.

Pondré toda la empeña como artisto
en extirpar las vicias del idiomo
¡y que nadie me venga ya con coñas!

Y si hay alguna o algún buenrollista o buenrollisto alternaguay que no le guste… SE JODA o SE JODO!!

“Mucho acero es ese para gastarlo tan de mañana, Don Francisco”
Capitán Alatriste (Viggo Mortensen)
Alatriste