Al servicio secreto de su majestad y que les den por culo a los “haters”.

Este post viene a raíz de la noticia de la “nueva” James Bond. Y va entrecomillado porque no va a ser la nueva James Bond sino que va a adquirir la licencia para matar número 7. Y no lo veo mal.

Del todo.

Vayamos por partes.

Lo primero.

Hay que reconocer la habilidad de los fans de todo tipo para elucubrar las teorías más surrealistas para justificar algo que no gusta o no acaba de encajar (*cough, cough, midiclorianos, cough*), y el fandom1 de Bond, si no fue el primero, fue de los primeros en justificar el cambio de actor que interpretaba al agente 007. Se asume que James Bond es la identidad que hereda un agente al sustituir al anterior, recuperando la suya cuando le pasa el 007 a otro. Esto explicaría el cambio de caras, sobretodo por una frase que suelta George Lazenby al final de la intro de su peli (minuto 6:00).

Esto nunca le pasó al otro Bond.

¡Tachaaaaaan! Arreglado. Ya podemos cambiar de cara, con heredar la identidad ya tenemos todo explicado.

Lo segundo.

La actriz. Lashana Lynch, en lo que a mí respecta tiene el único requisito que exijo en un Bond (e insisto, que es un personaje nuevo con el 007): Que sea de la Commonwealth. Por muy buen actor que sea, me pones a, p.e., Chris Evans y me cabreo mucho porque Bond, si no puede ser inglés, por lo menos que sea británico2. Y la chica lo es, así que por mí ya está bien.

Lo tercero.

Que es un personaje nuevo, no uno al que se le aplica la ley 63 y luego un blackwashing. Y eso es algo que me encanta, que ya está bien de tener referentes masculinos y caucásicos y cambiarlos por la jeta (en una característica o en la otra). En la serie “The Flash“, Iris Allen la interpreta Candice Patton. Y dejando la calidad interpretativa (y el bomboncito que es, jijijiji), el blackwashearla ha supuesto una serie de cambios en el canon de los comics de DC completamente innecesarios. Kid Flash ya no es el sobrino de Iris, sino su hermano, y que sus hijos no son los gemelos tornado sino XS. ¿Quejas? Pues mira, resulta que la serie es de una realidad alternativa, y arreando. Pero aún así, lo veo innecesario.

Ahora bien, ¿que podrían usar a la nueva Moneypenny como agente de campo en vez de montar este tinglado? Sí, y hubiese sido mejor porque ya está presentada y no hay que hacer nada más.

En resumidas cuentas.

Creo que el cambio es bueno, sobretodo porque (como ya hable con mi némesis particular) por lo menos la presentan en una peli donde recibe el cargo y no hacen un Bond 26 con ella a la cabeza. Sólo queda ver si pide un Martini con vodka (mezclado, no agitado) o pide otra cosa.

“Me llamo Bond, James Bond”
James Bond (todos los actores hasta la fecha)
Todas las pelis de Bond hasta la fecha


1: Lo llamo así porque Bond no parece friki/geek. Tal vez por no ser tan “minoritario” como otros personajes. 

2: Por orden y hasta la fecha han sido: escocés, australiano (diles que no son súbditos de la reina, venga), inglés, galés, irlandés (que no es de la Commonwealth desde 1941, pero bueno, puedo hacer una excepción) y, de nuevo, inglés.

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Poema cherokee

Esto lo vi en facebook y me pareció precioso. Y me importa más bien poco si es verdaderamente un poema cherokee real o de postureo. El hecho es que es bonito porque sí.

No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.

Soy un millar de vientos que soplan y sostienen las alas de los pájaros.
Soy el destello del diamante sobre la nieve.
Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro.
Soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.

Cuando despiertas en la quietud de la mañana,
soy la mariposa que viene a tu ventana.
Soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.
Soy las estrellas que brillan en la noche.

No estoy ahí, no he muerto.

“¿Quieres vivir para siempre?”
Valeria (Sandahl Bergman)
Conan, el Bárbaro (1982)

Tinta analógica

¿E-book contra papel?

No. Ambos.

Pero este post no es una comparativa, que para eso está la ocu y demás páginas similares, sino una declaración de principios.

Permítanme un breve arrebato de nostalgia. Cuando hacía EGB (aaaahh, qué tiempos… Sin internet, los Spectrum-Amstrad-Commodore, la época dorada del cine fantástico…), entre los amiguetes nos dejábamos libros. Y eso era un gesto de máxima confianza, era como dejar un cachito de ti. Hasta el punto de que si alguien me devolvía un libro con una esquina doblada a modo de punto de lectura, no le dejaba ninguno más. Gracias a eso de dejarnos novelas, me leí El Hobbit, entre otros. Jamás estaré lo suficientemente agradecido a mi amigo (eso de disfrutar de las ventajas del Círculo de Lectores y ninguno de sus inconvenientes, está muy bien).

Y me gusta leer en papel. El olorcillo de las hojas, su tacto al pasar las páginas, el sonido que hace, el mal rollo cuando ves una esquina verdosa (ahs, fray Jorge de Burgos, cuando daño hiciste). Pero, joder, no veas lo incómodo que resulta llevar un libraco del volumen de Los Pilares de la Tierra en el autobús, un Musashi en el metro, o un (oh, atrevimiento) Hobbit Anotado en el avión. Por no decir que te lo lleves al trabajo y te leas un poco en el descanso.

Para eso el e-book es el rey. En el bus es una gozada, en el metro no veas lo bien que va tener eso en una mano mientras se sujetas con la otra, y en el avión no tener que abrir la bandeja para poder leer de forma mínimamente cómoda vale un imperio. Y en los 30 minutos que tengo de reposo en el curro devoro páginas.

Pero no en casa. Llamadme sibarita, pero prefiero papel en casa antes que e-book (y eso que estoy leyendo en el trasto una novela que me tiene en ascuas y en papel un coñazo sobrevalorado). Hay gente que prefiere escuchar un CD antes que un mp3, quizá por las mismas razones (a título personal, mi oído no diferencia un mp3 a 128 kbps y un CD), y lo mismo se aplica a los que ponen el vinilo por encima. Y todos prefieren oírlo en directo.

Porque lo que importa es el contenido, y lo demás sólo es tecnología.

Es como defender tomarte un licorazo en petaca o en vaso. Si lo que importa es el licor, el cómo se tome es lo de menos. Me voy a emocionar igualmente cuando Musashi escribe “lo siento” en el puente de Hanada ya sea en e-book o en libro. Pero lo de arrastrar un libro de más de 1.300 páginas mientras vas asardinado hace que pierda parte del sentimiento. Y me voy a emocionar igualmente cuando Bastian abre La historia interminable en el desván del colegio ya sea en e-book o en libro. Pero si lo lees negro sobre blanco en un e-book (que aún no permite colores) hace que pierda parte de su magia.

En definitiva, que ambos formatos son válidos. Que puedes leer Los pilares de la tierra en papel mientras vas en bus como puedes leer en e-book La sombra del águila esparrancado en el sofá. Así que la rivalidad entre defensores de un formato y otro, mientras sea para mantener un debate animado está bien, pero no para hacer sangre (que por lo visto, es lo que sucede).

Ni la radio mató al teatro. Ni el cine mató a la radio. Ni la tele mató al cine. Ni el e-book mató al libro.

Hale, a leer.

Por cierto, que no se me ocurre ninguna cita, ni literaria (por el tema del post), ni cinematográfica (por tradición, ya) que resuma la entrada, y lo de “video killed the radio star” es justo lo contrario. Se aceptan sugerencias.

“No somos enemigos sino amigos, no debemos ser enemigos.
Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. “
Danny Vinyard (Edward Furlong)
American History X 

(Gentileza de Toxo)

Síndromes de moda.

Éste es un post para que alguien que sepa del tema me saque de dudas.

Parece que las modas también afectan a las “enfermedades mentales” (entre comillas, porque no sabría cómo llamarlas) en series de TV y pelis.

Primero (creo) fue el síndrome de Tourette que, para mí, lo usan de excusa para poder soltar tacos de forma gratuita. Como pasa en “No es otra estúpida película americana” o “American Gigoló“, aunque en éste enlace lo explican de maravilla.

Pero ahora, lo que moooola es Asperger, y los personajes que lo padecen son los fan-favourites (p.e. Sheldon Cooper de The Big Bang Theory, o Sherlock Holmes de… bueno… de Sherlock, entre otros), algo que no entiendo.

Si no sabes que padecen de Asperger (y mira que en los ejemplos que he citado son casos de manual), los personajes son odiosos, engreídos, egocéntricos, despreciativos, insultantes, personas que, en definitiva, nadie quiere ver ni de lejos. Y sin embargo, por esa discapacidad/incapacidad social, la gente los tiene como lo mejorcito de las series.

Llamadme raro, pero, de la misma manera que usan el síndrome de Tourette para hacer humor fácil, usar el de Asperger para pintar a la gente que lo padece como supergenios gilibordes con empatia cero, lo considero una memez como la copa de un pino.

Ahora viene cuando alguien que sí sabe lo que dice me aclara los conceptos. Invitado/a está.