Por qué me gusta la Saga Star Wars

Recuerdo que la segunda película que fui a ver al cine fue El Retorno del Jedi. Por aquel entonces cursaba segundo de EGB.

Imagina el efecto que causó en la mente de un tierno infante :Þ

Pero esta vez, el post no será sobre el porqué, más que nada porque sobran razones ^^. Más bien pondré un Pro y un Contra de cada película.

Pros y Contras completamente subjetivos, evidentemente. Vaya por delante que aunque creo que ha hecho bien en rodar las precuelas, opino que George Lucas tendría que haber enfocado la historia de los episodios 1 al 3 de una manera diferente. No pondré cosas típicas como los midiclorianos (que ya se ha hablado mucho, y que yo mismo tengo mi teoría-justificación al respecto), o lo del color del sable de luz de Mace Windu (que viendo que es el lider del consejo jedi, creo que el color sólo es un indicativo de su posicion, nada más), o la presencia de Jarl-Jarl Cuidadinx.

Allá vamos…

Star Wars I: La Amenaza Fantasma.
Pro: El primer encuentro de los androides. Esa relación tan curiosa se inició después de que R2-D2 le viera los “componentes” a C-3PO. Eso, quieras que no, establece cierto grado de confianza, amén de dar pábulo a la homosexualidad de androides XD…

Contra: El origen mesiánico de Anakin. Siendo la madre esclava de un hutt, y sabiendo que Tatooine es un planeta mu chungo, se podria justificar el nacimiento sin padre de Anakin mediante inseminación artificial. La obtención del esperma del Jedi es lo de menos. Turbios asuntos hutt…

Star Wars II: El Ataque de los Clones.
Pro: A Anakin se le empieza a ver su tendencia al lado Oscuro. Tanto en su declaración pro-dictador benevolente en el prado con Padmé, como la matanza en el campo de Moradores del Desierto, mujeres y niños incluidos.

Contra: Un, creo, cabo suelto en referencia al ejercito clon a solicitud del Maestro Sifo-Dyas. Un jedi, pide a unos clonadores la creación de todo un ejército por la cara. Sin pedir permiso, ni dar explicaciones, y ya está. Se aclara un poco en las novelas, pero se debería haber resuelto en la peli.

Star Wars III: La Venganza de los Sith.
Pro: La caída de Anakin al Lado Oscuro. Por amor a su esposa y por miedo a perderla. Lo que explica que los jedi no deban establecer lazo alguno. Al fin y al cabo, los cirujanos tienen prohibido operar a familiares cercanos, y eso que no tienen poderes…

Contra: Los nombres de los planetas. ¿Mustafar? Pordiosss… ¿Vendrá de Must-a-Far (algo así como “Donde Napoleón perdió las zapatillas”)? ¿Sería por alguna apuesta (“A que no hay webos de poner un nombre árabe en un planeta dominado por los malos”)? Kamino aún se salva, por aquello de lo que representa El Camino, una evolución y desarrollo personal y todo eso (p.e. el de Santiago, el Do de las artes marciales, etc…). Pero Mustafar tiene delito.

Star Wars IV: Una Nueva Esperanza.
Pro: Todo ^^. Es el típico cuento de princesitas y dragones, protagonizado por un campesino, un mago, un ladrón y un guerrero… Sólo que en plan sci-fi…

Contra: En plan sibarita, la escena del compactador de basuras, es pelín larga para mi gusto. Está bien puesta, pero si le hubiesen quitado unos 15 segundos sería ideal. Pero como dijo el poeta: “Sobre gustos y colores no han escrito los autores” ^^.

Star Wars V: El Imperio Contraataca.
Pro: Ese toque tenebroso que la caracteriza. Que estamos en un periodo de guerra civil, leches. El asalto de las fuerzas imperiales a la base Echo en Hoth no deja lugar a dudas. Y que los buenos no ganan constantemente. Amén del desarrollo en las relaciones de todos los personajes, que Han se marca LA chulería definitiva (“Lo sé…”).

Contra: También un pelín lenta en cuanto Luke llega a Bespin, pero así se crea un poco más de tensión.

Star Wars VI: El Retorno del Jedi.
Pro: El duelo final, y la redención de Vader (tal vez algo rápida, pero bueno…). En octavo de EGB, durante una clase de la asignatura de plástica nos pidieron dibujar una escena de nuestra peli favorita. Yo elegí la que veis al lado de estas líneas. Pasaron seis años y seguía teniendo grabada a fuego esa escena…

Contra: Ewoks.

Ahora será cosa de esperar a la serie de TV que enlazará el episodio III con el IV, mientras canto nuestro himno

“Yo soy tu padre.”
Quinn (Christian Bale)
El Imperio del Fuego

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Por qué me gusta El Señor de los Anillos

Cuando por allá el 99 me enteré de que se iba a rodar “El Señor de los Anillos” y que el director iba a ser Peter Jackson, me cagué de miedo. Ese kiwi había dirigido “Bad Taste”, “Meet the Feebles” y “Braindead”, entre otras. Me imaginé la escena de Gollum arreándole a Frodo un bocao en la mano de la manera más gore posible, con mogollón de sangre, y crujir de huesos y vísceras y así…

Me equivoqué de lado a lado.

Ese hobbit con gafas (ahora con pintas de ser el hermano pequeño de Spielberg) se curró esa mega saga con un cariño que pocos hubiesen podido igualar.

Los FANdamentalistas de siempre la pondrán de vuelta y media por mil motivos, pero como no lo soy puedo decir que es una adaptación dignísima. Christopher Lee, que conoció a Tolkien, y se lee la novela una vez al año (reconocido por él mismo) dice que es una adaptación muy fiel y se siente orgulloso de haber participado. Y Jackson es un fan acérrimo de la saga. Con eso tengo más que suficiente.

Y además, salvo pequeñas diferencias en el aspecto de los protas (Frodo moreno, Boromir rubio), o en el carácter (un Gimli usado como alivio humorístico, o una Arwen que no se limita a ser una princesita monona), el resto es perfecto. Lo importante se mantiene. Y encima, pese a que quitó a Tom Bombadil de la peli (cosa que demuestra que esa parte de la novela es pura paja), puso el hechizo que salvó a los hobbits de ser pasto de un sauce, en boca de Bárbol eso sí, señal de que él también es un fan de dicha novela (yo no hubiese sido tan magnánimo :Þ).

Desde luego, en lo que a mí toca, me emociono más viendo la muerte de Boromir, o la despedida de Frodo que leyéndolo (supongo que por el fondo musical, tendré que intentar leerla con la BSO). Y para conseguir eso, el que rodó dichas escenas debe emocionarse con el texto. Sólo si te gusta la saga original, eres capaz de trasladarlo a imágenes sin que pierda calidad.

Siempre he dicho que la única adaptación cinematográfica que supera la novela original es “El Nombre de la Rosa”. Ahora hay una categoría más: las que la igualan. Y en esta categoría, la dueña es “El Señor de los Anillos”.

—Nunca imaginé que moriría peleando junto a un elfo.
—¿Tampoco peleando junto a un amigo?
—Sí. Eso sin dudarlo.
Gimli (John Rhys-Davies) y Legolas (Orlando Bloom)
El Señor de los Anillos III: El Retorno del Rey

Por qué me gusta Océanos de Fuego

Normalmente no veo Lo Mas Plus, y menos desde que se fueron Máximo Pradera y, posteriormente, Fernando Schwartz. Pero aquel día, no sé por qué, lo hice. Entrevistaban a Viggo Mortensen, y menos mal que se me ocurrió mirarlo. Al bueno de Viggo se le escapó accidentalmente una mención a Alatriste (o no tan “accidentalmente” según algunos), y habló de esta peli. Que si eran hechos reales (o no tan “reales”, según algunos), que si el jinete, Frank Hopkins, era conocido por sus carreras de larga distancia sin reventar al caballo, que Viggo es un descendiente en no sé que grado de Custer…

La cuestión es que sentía curiosidad por la peli, sobretodo tras saber que “Océanos de Fuego” es el nombre de la carrera de la que trata la peli, y que el título original es “Hidalgo”, nombre del caballo y verdadero protagonista del film. Aquí debo felicitar al que cambió el título por la cara, porque acertó de pleno, “Oceanos de Fuego” suena mejor que “Hidalgo”.

Voy al cine y me encuentro a un prota anti-heroe. Habiendo sido criado por los lakotas, entrega al máximo responsable del ejército yankee en Wounded Knee las órdenes para que los desalojara pacíficamente. Al seguir con su camino el caballo, Hidalgo, se encabrita haciendo que Frank Hopkins regrese, testigo de la matanza. Va, cae en la bebida, y la peli resulta que acaba teniendo como protagonista a un “traidor” a los suyos, alcohólico perdido. Tiene un espectáculo en el show de Buffalo Bill, con Hidalgo (el show del “Jinete herido”, según el bueno de Buffalo Bill). Y en una de esas, un jeque árabe, le invita a participar en una carrera, “Océanos de Fuego”, casi casi para hacer quedar en evidencia tanto a los caballos no árabes (Hidalgo es un mustang) como a su jinete.

Y ahí es donde se lía. Un París-Dakar (porque acaba en Dakar) a caballo, una criadora compinchada con un sobrino desheredado del organizador con la intención de robar los secretos de la cría de caballos de élite, la hija del organizador que sabe más de caballos que el resto de participantes (pero como es mujer, resulta un cero a la izquierda), príncipes árabes engreídos pero con ese sentido del honor que tanto me gusta, un secuestro y su correspondiente rescate (a base de tiros, carreras en los tejados de barro de una ciudad en el desierto, y su correspondiente persecución a lomos de quien ya sabemos), tormentas de arena, un joputa que es capaz de soltar dos leopardos para matar al caballo capaz de ganar la carrera…

Y la escena Olé-Tus-Cojones, protagonizada por Hidalgo.

Además, Viggo Mortensen aguanta las escenas con Omar Shariff como un campeón. La tendencia en Holywood es poner en una misma peli actores veteranos de peso y actores de moda. En “Troya”, por ejemplo, Eric Bana aguanta muy bien una escena junto con Peter O’Toole, Bradd Pitt no. Aqui la combinación funciona tan perfectamente que te das cuenta que cualquier otra chirriaría.

Lo dicho. Es una peli de las de ver si se tienen ganas de contemplar una historia de aventuras de las que no se hacen…

“Dicen que Dios no hizo a todos los hombres iguales. El señor Colt sí.”
Frank Hopkins (Viggo Mortensen)
Océanos de Fuego

Por qué me gusta El Rey León

Una de las cosas que los “críticos” cinematográficos decían sobre esta película, es que se trataba del primer asesinato explícito en un film de Disney (lo de Blancanieves era un somnífero del quince pero no un asesinato, y lo de Bambi era caza). La verdad es que viendo la época de adaptaciones de cuentos clásicos que vinieron previamente (La Sirenita, Aladdin, La Bella Y La Bestia) me extrañó que fuese una película original, y además lo del asesinato antes mencionado, lo que hizo que me picase la curiosidad.

Asistí al inicio más espectacular y hermoso de todos los tiempos. Punto. Nunca ha habido uno así ni nunca lo habrá. En una película de animación, mostrar un amanecer africano tiene mucho mérito. Y para rematar, los cantos africanos le daban un toque más creíble. Creo que en algún lugar he dicho que no soporto los musicales, pero en este caso, las canciones me gustaron. Incluso la de Hakuna Matata (que ya es delito), claro que tras un rock’n roll de Elton John (“Voy A Ser El Rey León -I Just Can’t Wait To Be King-“) todo lo que venga después me lo trago sin dudar. Para los que no las aguanten, sólo recomendar que escuchéis el “Preparaos (Be Prepared)” cantada por Jeremy Irons. Da miedo.
Mucho miedo.

Tras el flash inicial, viene la historia. Un Rey asesinado por su hermano, el heredero desterrado creyendo que la muerte de su padre la causó él, un reino que queda desolado, una pareja de bufones que tienen muy claro el concepto de amistad, un espíritu que recuerda al príncipe cual es su lugar, un príncipe que duda entre volver y reparar el daño “provocado” por él y pasar de todo continuando su vida tal como es, alguien con poderes mágicos que le aconseja…

El Rey León es una versión asequible de Hamlet. Y si añadimos esa banda sonora de Michael Mancina, la historia épica por excelencia está asegurada. El combate a ralentí entre el Príncipe y el usurpador, con esos golpes que te llegan al estómago dura dos segundos, pero son más que suficientes para comprender el grado de carnicería del intercambio de zarpazos y lo que se juegan.

Y cuando sube a La Roca De La Manada (¿o debería decir trono?), el rugido que suelta el protagonista te llega tan adentro que parece que entiendas lo que dice. Esa escena es de las de Piel-De-Gallina-Asegurada.

En cuanto al aspecto técnico, dos detalles. Primero, la cara de Nala cuando tras el reencuentro ruedan cuesta abajo mientras jugaban, no da pie a malas interpretaciones. Simba estaba a segundos de convertirse en “hombre”. Segundo, la aparición del espíritu de Mufasa en medio de la sabana en forma de nube de tormenta. Algo tan sencillo y tan bien realizado como eso, pero a su vez tan profundo y tan sobrecogedor. Al menos a mí me deja sin aliento cada vez que veo esa escena.

La secuela es un remedo de Romeo Y Julieta, y debo reconocer que muy correcto. Y su correspondiente “precuela” (porque pasa de forma paralela a la película madre), tiene uno de los momentos más hilarantes que he visto, hasta el punto de plantearme ver algún video de Riverdance 😉

Algún día leeré la obra de teatro de Shakespeare, o en su defecto me tragaré la peliculaza de 4 horas del bueno de Kenneth Branagh. Aunque posiblemente encuentre a faltar a ese jabalí verrugoso con mucho sentido común y a ese suricata soñador y aventurero.

“Oooh sí. El pasado puede doler, pero tal como yo lo veo
puedes huir de él, o… aprender.”

Rafiki (Robert Guillaume)
El Rey León

Por qué me gusta Piratas Del Caribe

Rondaban finales del 2002 o inicios del 2003, cuando en joblo.com vi un teaser trailer (de esos que no ponen escenas de la peli, pero que van abriendo boca) increible. Empezaba con el tema “Hunters Prelude” de la peli Drácula de Bram Stoker (o más bien de Coppola), sólo había texto y escenas de huracanes, tifones, tormentas y demás. El texto ponía “El Caribe. Para algunos es Sol, playas, y buen tiempo. Para otros, piratas”. En eso que de repente, aparece un pie esquelético levantando lo que parecía una polvareda, pantalla en negro, aparecen nubes, la cámara se aleja y vemos un archipiélago en forma de calavera.

Suficiente para picar mi curiosidad.

Cuando salió el trailer definitivo, se me caía la baba. En cuanto se estrenó llevé de cabeza a dos de mis amiguetes para que la vieran. Salí con ganas de irme a la taberna más cercana y beberme una botella de ron.

Y es que esa película tiene todo lo que una buena peli de piratas debe tener (duelos, abordajes, asaltos a ciudades, una hija del gobernador que es un bellezón, un protagonista guaperas y decidido enamorado en secreto de la hija del gobernador, un pirata con tanto carisma que se sale de la tabla y que siempre dudas de qué lado está, un comodoro de la marina a puntito de casarse con la hija del gobernador, y sobretodo, un malo de los que hacen historia con su puntito de honor), aderezado con su toque de magia (recordemos que los marineros siempre han contado historias de barcos fantasma) y eso que en el Caribe hay de vudú hasta las cejas, y una banda sonora pegadiza y muy apropiada para las escenas en las que aparece.

Reconozco cuándo una peli es de mis favoritas cuando empiezo a resoplar. Y en esa película, empecé a resoplar en cuando Will y Jack se llevan un barco de la Marina Real delante de las narices de Norrington. Y que sepáis, que lo de ir caminando por el mar, dentro de una barca panza arriba, es un guiño genial a una de mis pelis favoritas (y además de piratas), El Temible Burlón. Y en el duelo de Barbossa y Jack, en la cueva, mis resoplidos parecían el de un tipo intentando inflar un globo aerostático.

Claro que, viendo ciertas testiculeces que hice, es lógico que me acabase gustando…

“No habrá quien la aguante después de esto…”
Jack Sparrow (Johny Depp)
Piratas Del Caribe: La Maldición De La Perla Negra

Por qué me gusta Daredevil

Cuando vi el teaser trailer, se me pusieron los pelos de punta. No era por Ben Affleck, que había oído peores candidatos por aquel entonces. En el caramelito ese aparecía Coolio, Elektra llevaba un traje negro (y estamos hablando del único personaje de Marvel que jamás ha cambiado de uniforme) en plan Trinity, y lo peor de todo. Kingpin negro. No es por ser racista, que no lo soy, sino que seguro que había gente igual de buena en el nivel interpretativo que Michael Clarke Duncan, e igual de corpulento, pero en blanco (que me puse igual con la edad de Pícara en el cómic y en la peli.).

Llega el día del estreno. Voy con los amiguetes. Empieza la peli, los títulos de crédito son originales (ventanas formando palabras en Braille para después convertirse en caracteres que podamos leer, buen detalle conociendo al personaje), y cuando acaba el traveling que abre la peli, cambio de opinión y sé por dentro que la peli me gustará. El último plano de ése travelling (DD abrazando una cruz) es una portada del cómic, en concreto la del número cuatro del segundo volumen (escrito por Kevin Smith y dibujado por Joe Quesada).

Sigue la peli. Los nombres de los boxeadores son los de dibujantes y guionistas de la serie, Frank Miller (el que resucitó la serie y puso al bueno del abogado ciego entre el top 10) hace un cameo, Kevin Smith también, el cabrón del primer juicio (y al que DD mata, antes de entrar en el club de los vigilantes con código ético) se llama Joe Quesada.

Y aunque el origen de los poderes y la motivación para enfundarse ese traje de cuero de motero es diferente al original, es más creíble. Sobretodo cuando decide adoptar su alias. Daredevil significa temerario, y mientras en el cómic los macarras de clase se lo llamaban en plan sarcástico, en la peli es por un lado por el alias de su padre, Jack “the Devil” Murdock (en el cómic es “batallador”), y por otro los macarras le retan (“I dare you”) a rebotarse.

Aparece Elektra (:D_), y aunque en la edición en DVD han quitado una frase que no ademas de no aportar nada, es absurda en su concepto, el personaje es en su base el mismo. Lo del traje se explica de forma clara, como se acaban enfrentando había que evidenciar que eran de bandos diferentes, él de rojo, ella de negro (si ambos fueran de rojo las escenas serían un poco confusas), además de añadir un toque del origen/final ninja de Elektra. El plano de cuando Bullseye empala a la chica, es idéntico a LA viñeta, salvando el tema de trajes y tal.

Bullseye resulta que va sin traje. Bueno, un tio en mallas con una diana dibujada en la capucha no da tanto miedo como el macarra-psicópata de Collin Farrell, rapao y con una diana marcada a cuchillo en la frente. Como detalle, en la peli se decide de forma arbitraria que es irlandés (o no tan arbitraria, sabiendo de donde es el señor Farrell).

Y lo mejor para el final. Kingpin. Aparece en escena. Y aparte de que llena la pantalla de forma obvia, tiene esa sonrisa propia de él (“sigues respirando porque no me apetece que dejes de hacerlo”). Es igual de cabrón que el original, así que de repente dejé de ver a un Kingpin, para ver a Kingpin.

Luego viene la decisión de Matt de no matar a nadie, por más que se lo merezca, duelo con Bullseye, con Kingpin, y el último plano de la peli (que es la foto que he puesto al inicio) es otra portada, la del primer número del segundo volumen, escrito por Kevin Smith y dibujado por Joe Quesada (que es la que está aquí, en la derecha).

Cuando vi el DVD, la cosa fue a más, porque tanto el guionista/director, Ben Affleck y Michael Clarke Duncan son grandes fans del personaje (y el señor Duncan de Kingpin, para más señas). Así que si se hace una peli con ese cariño, es normal que me acabase gustando. Incluso en las escenas en las que Ben Affleck aparece, si era de Matt Murdock, iba con lentillas para que no viese nada y hacer bien de ciego (que no veas el maestro que le dieron), y si era de acción, las hacía él siempre que pudiese.

Lo de Coolio se explica en la versión del director. Es una subtrama jurídica, que parte del atractivo del personaje es la dualidad entre defensor de la ley por el día, y defensor de la justicia por la noche.

Puede que no sea la mejor, sobretodo si la comparamos con las de nuestro amigo y vecino Spiderman, pero desde luego es de las que más me gustan.

“Yo no soy el malo, chico. (…) No soy el malo. No lo soy.”
Matt Murdock/Daredevil (Ben Affleck)
Daredevil

Por qué me gusta Ghost Dog

No sé cómo me enteré de esta película, pero cuando la vi en DVD me lancé por ella sin dudarlo. Y mereció la pena.

Sabía que Forest Whitaker interpretaba a un Asesino a Sueldo (o hitman, que queda más molón) con un sentido del honor particular, que según la película es el Hagakure cuando debería ser el bushido, pero bueno, creo que ambos códigos dicen más o menos lo mismo, así que no me importa ese detalle. Aunque han intentado hacerlo tan “samurai”, que cuando enfunda la pistola lo hace girándola como si fuese una katana. Con una espada lo entiendo, los giros hacen que la sangre salga despedida limpiando la hoja, pero con una pipa… Es lo único que creo que es superfluo, pero esos detalles dentro de lo que cabe, no importan.

Lo que importa es que es un hitman con honor. Todas las películas de sicarios las protagonizan gentes con un sentido del honor particular, desde Leon, hasta Asesinos. Pero en ésta el sentido del honor está claramente definido y compartimentado. Hasta el punto que, por un giro argumental, se ve obligado a hacer el último acto de honor. Y su, por así decirlo, maestro, también. Por otros motivos, pero lo mismo al fin y al cabo.

El solitario por definición traba amistad con un tahitiano que no habla ni papa de inglés, y se pasa la peli hablando en francés. Como no tengo pajolera idea de la parla de nuestros vecinos del norte, decidí verla con los subtítulos. Y ahí me dí cuenta de un aspecto interesantísimo. Que sin entenderse por vía oral, hay algo que los une y hace que se entiendan. Uno dice una cosa, y el otro, dice lo mismo sin saberlo. Seguramente os ha pasado alguna vez. Y si sabeis con quien os ha pasado, os recomiento que no perdais contacto con dicha persona.

Hay un momento en que el taitihano, lleva al prota (Ghost Dog) a ver algo curioso. Un hombre está construyendo una barca en la terraza de su casa, y estamos hablando de un edificio de unas cinco plantas. A primera vista parece una estupidez, pero luego si te paras a pensar, no lo es tanto. El hombre si construye eso es porque le hace ilusión, es uno de los sueños de su vida. Y el hecho de que esté tierra adentro, encima de un bloque de cinco pisos no es motivo para que no lo cumpla. Para el resto del mundo, o casi, es una memez. Pero para él es la resolución de un sueño.

Desde el principio te hueles el final, y aún más cuando se posa un petirrojo en su rifle, y en vez de espantarlo, decide perder el blanco y disfrutar de algo tan bonito y tan inocente. Un pájaro posado en un artefacto de muerte. Al fin y al cabo, si se permite el lujo de perder el blanco, es porque tiene un plan B, y porque lo que hace lo hace sin odio ni rencor. Es lo que toca, y punto. Y el capo también hasta cierto punto tiene esa clase, ese savoir-faire que no abunda. Ambos son los últimos representantes de una especie que se extingue, ambos se reconocen como tales, y por eso, cuando se encuentran cara a cara, el uno hace un último acto, y el otro, espera a que lo haga. Os remito al fotograma que incorporo para que os hagáis una idea.

Sé que el protagonista es un asesino. Pero pese a eso, simpatizo con él, porque creo que es de los que no matarían a cualquiera por un precio, por más alto que fuese.

“Plan B.”
Ghost Dog (Forest Whitaker)
Ghost Dog