Percy Jackson y los dioses olímpicos 1: El ladrón del rayo

Acabo de zamparme el primer volumen de la saga de Percy Jackson y he disfrutado como un fauno en la mansión Playboy.

Cuando vi la película pensé que pese a ir a la estela de Harry Potter no estaba tan mal. Al menos la sentía más cerca que las andanzas del niño mago, que pese a ser en esencia lo mismo, las aventuras de Potter tienen tanta carga inglesa que no acabo de simpatizar con nadie. Conste que no quito mérito a la Sra. Rowling, al fin y al cabo ella creó toda una mitología desde cero. Pero si me dan a elegir entre cuatro casas fundadas por magos y doce —bueno, nueve (bueno, diez)— fundadas por dioses…

El tema es que los sujetos en cuestión comparten algunas características que los definen como los protagonistas, pero con leves diferencias. Como por ejemplo que son huérfanos (algo que en Percy no es cierto por motivos evidentes), con unos padres/padrastro horribles. La diferencia es que en Harry es tan dickensiano que solo le falta ser obligado a robar y ya tenemos el set completo. Ambos acarrean una profecía terrible a sus espaldas, y ambos parecen estar rodeados de gente que sabe más de su pasado que ellos, pero como Percy es un semidios y ya sabemos como acaban…

Hasta aquí, nada nuevo. Sólo que mientras el mago no tiene defecto alguno —a raíz de las pelis, que no he leído aún la saga—, el bueno de Percy padece de THDA, Trastorno Hiperactivo de Déficit de Atención (¿alguien dijo Michael Phelps?),  con el agravante de dislexia —algo común en esos semidioses , así que nada de lo que preocuparse—. Punto para Percy, que tiene defectos y por lo tanto se puede simpatizar con más facilidad que con Harry.

Y luego está cómo lo presentan. Olvidaos de la serie Las aventuras de Hercules, protagonizado por un Herakles con pinta de surfero, acompañado de un tapón que reparte estopa como Terence Hill. Naaaaaaah, puede que el autor, Rick Riordan, sacara toda la información de la wikipedia —que va a ser que no—, pero la usa con una habilidad que me encanta, y para muestra un dialogo de esta novela, en la que interviene Equidna, la madre de los monstruos:

—¿Eso no es una especie de oso hormiguero?
Aulló y su rostro ofidio se volvió marrón de la rabia.
—¡Detesto que la gente diga eso! ¡Odio Australia! Mira que llamar a ese ridículo animal como yo (…).

Con lo que tenemos un héroe fácilmente empatizable con defectos importantes (y comunes), con un director de campamento joputa —no spoilearé nada—, unos colegas que todos queremos tener, una narración sin complicaciones con trama sencilla —es lo que tiene la literatura infantil-juvenil (como El Hobbit, fíjate)—, un sentido del humor acidillo, mucha hijoputez por la vía directa, y la cosa no ha acabado.

En la segunda parte (coming soon en sus blog favorito) por la que voy por el principio, aparece un hermanastro (Spoiler: ¿Alguien recuerda Ulises 31?). En los dos restantes ya ni te cuento, que el autor puede salir por donde menos espero…

En definitiva, altamente recomendable para todos los públicos, lleno de sorpresas y de momentos éste-cabrón-conoce-bien-el-material con sonrisa de admiración  incluida.

Acabaría con una cita literaria, pero como ya la puse antes…

Space Hulk: Death Angel

Inauguro una sección nueva sobre juegos de todo tipo y todo lo que les rodea, y empezaremos por un juego de cartas que llegó a mí por una serie de casualidades que no vienen a cuento.

Caja del juegoBuscaba un juego que se pudiera jugar en solitario —es lo que tiene no poder quedar de forma asidua—, y me recomendaron éste. Como el nombre del juego empieza como empieza ya me imaginé la temática, que para los que no lo sepan se resume tal que así: “Un grupo de marines espaciales entran en un pecio abandonado en el espacio para explorarlo, que resulta ser un nido de alienigenas con unas apentecias alimenticias incompatibles con la integridad física de dichos marines (vulgo, se los quieren jamar). Hale nenes, a correr por vuestras vidas y el último que apague la luz”. La parafernalia de Warhammer 40.000 que la rodea es lo de menos, la verdad. Le da un saborcillo especial, pero no es imprescindible. Yo, de hecho, no conozco nada sobre ese universo y no influye para nada en el desarrollo de la carnicería… er.. jueg… naaah, carnicería.

Y digo carnicería porque, al menos en modo single-player, es lo que es. Leed las reglas y decidid si me equivoco o no…

Ok, así sobre el papel no se aprecian los detalles, a eso voy.

Por de pronto, según el número de jugadores, se llevan una serie de escuadras con dos marines en cada una —en el caso de un jugador, 3 escuadras—. Además, la localización inicial indica cómo se contruye la “nave”, haciendo que se cojan X cartas de tal “posición”, otras Y de ésta otra y así sucesivamente. Los marines ejecutan un tipo de acción de las tres disponibles con la restricción de no poder repetirla en el siguiente turno —adiós a la ensalada de tiros turno-sí-turno-también— además de lo que indique de la carta de evento.

Ok, a la voz de “a la vorágine” los marines van a cargarse esas bichocosas mutátiles. Debes sacar una calavera en el dado que acompaña el juego. Es un d6 y hay 3 calaveras, ergo 50% de fumigarse a un genestealer.

Les toca a los “chicos malos de Ripley”, el marine se salva sacando en el dado un numero superior al número de integrantes del enjambre, asumiendo que puede que haya un líder de progenie que vale por dos (realmente, hace que restes 1 al dado, pero bueno). ¿Respiras en el primer turno? Claro, si hay un genestealer, tienes una posibilidad entre 6 de cascarla ¿no?

¡NO! Los números van del cero (0) al cinco (5), así que en el primer turno tienes dos posibilidades entre seis (o 1/3 en resumiendo) de hacer cuac… Y encima cuidado que no se te acumulen porque la cagas a base de bien, y en peor de los casos, un marine se puede encontrar con todos los bichos relamiendose a sus espaldas (complicado, pero oyes, puede pasar).

Vamos que como se se junten cuatro, lo tienes más jodido que Eddie Murphy en una reunión del Ku Kux Klan. Y reza que uno de esos cuatro no sea uno de los chungos, porque entonces lo único que puedes hacer es sonreír para la foto, y ya.

Por todos es sabida mi enemistad con el azar. La Fortuna y yo somos enemigos irreconciliables. Si dependo en algo de la suerte, más me vale ir buscando vaselina de la buena, porque me va a encular de mala manera. Y por eso cuando juego alone como la one la matanza es máxima, pero aún así me gusta. Supongo que tendré que “ajustar” un poco las reglas —usando cuatro escuadras en vez de tres— para que la victoria pase de ser imposible a remota posibilidad. O buscar a un par de incautos que tengan un poco de suerte, que también me sirve.

En cualquier caso, es un juego sencillo (que aunque tenga tantos mazos diferentes, es cosa de pillarle el punto) y dinámico (porque en cada turno sólo puedes elegir entre dos posibles acciones, salvo en el primero), recomendable para todo el mundo.

“Una cacería de bichos.”
Hicks (Michael Biehn)
Aliens: El regreso

Experimentación

“Hola, mundo”
¿Se lee bien? De forma correcta adecuada? ¿Sin complicación?

Probemos un enlace.

Escrito a la carrera desde WordPress para Android.

El Prisionero del Cielo

Después del exitazo de La Sombra del Viento y su continuación (o precuela) El Juego del Angel, Carlos Ruiz-Zafón nos entrega la novela-enlace El Prisionero del Cielo.

La denomino novela-enlace porque es eso. Si tuviese que hacer una sinopsis, sería así de breve: “Un tipo misterioso entra en la librería de los Sempere, y deja un libro con un mensaje para Fermín Romero de Torres. Daniel, intrigado, le pregunta a Fermín y éste le cuenta una parte de su historia bastante sórdida relacionada con David Martín (protagonista de El Juego del Angel)”.

Y ya.

Vale que para darle un poco de vidilla se intercala una boda de por medio (no espoileo, se explica casi en la primera página), pero no es que podamos decir que tenga un argumento definido. Enlaza la primera y segunda novelas (de ahí lo de novela-enlace) y se prepara para la cuarta. Podría decir que las dos primeras novelas son dos inicios diferentes de la misma historia, El Prisionero del Cielo sería el nudo y la que queda, el desenlace. Y puede que la aparición de un patriarca gitano del Somorrostro sea una presentación de un personaje importante en el final de la saga, ¿quién sabe?.

La cuestión es que me ha sabido a poco, ya sea porque tiene capítulos de 3 páginas (ideal para leer en metro o bus) o porque puede que sea la calma que precede la tormenta (que ojalá sea ésto). Las desventuras del bueno de Fermín, el odio que le pillas a Valls, y la intriga de cómo acaba David Martín me dejaron con buen sabor de boca –si es que se puede decir de tal manera– pero únicamente a modo de unión entre las anteriores novelas, no como historia en sí.

Como detalle curioso, hay un mapa de Barcelona con los nombres de las calles de por aquel entonces (que salvo Conde del Asalto, actual Nou de la Rambla, no hay cambios notables). Y casi todos los locales mencionados siguen existiendo (aunque La Paloma esté cerrado, el local sigue en su sitio).

La recomiendo, ni que sea para conocer esa Barcelona más cercana a Gotham que al paraíso überpij de las Olimpiadas en adelante.

“¿”Podría”? Tenemos que lograr algo mejor que un “podría”.”
Arthur (Joseph Gordon-Levitt)
Origen

Año nuevo, tonterías habituales.

Ah, los propósitos de Año Nuevo… Tanta tontería para acabar en lo de siempre.

Se acabó. Retomo el blog (y fijaros que pongo retomo, y no retomaré) y escribiré un post cada semana. De lo que sea, si no son idas de pinza será veneno (esperemos que poco), si no son reseñas de novelas-películas-juegos-whatever serán recetas de cocina-de-emergencia.

Pero cada semana. Empezando por éste.

“Diga al Señor Duque de Enghien que agradecemos sus palabras.Pero somos un tercio español.”
Diego Alatriste (Viggo Mortensen)
Alatriste

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